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1 de enero de 1970//n/a

Rocío en «La Zapatera prodigiosa»

Rocío en «La Zapatera prodigiosa»

Es joven, fuerte, sana, animosa… Gracias a estas características ha podido soportar Rocío Jurado su «mes loco» bonaerense.

—Cada vez que pienso en los treinta y tantos días que he vivido en Buenos Aires, me muero del susto. Y me pregunto: «¿Cómo habré terminado sana y salva sin tener que ingresar en un sanatorio de reposo?» ¡Uf, qué mesecito!

Estoy ante ella. Rocío Jurado es cosa seria. Artística y físicamente. Es un típico producto de la raza española, con esencias de la Andalucía baja. Sus ojos, negrísimos y rasgados —tienen mucho de moros—, son, quizá, más expresivos que las palabras.

—Vayamos por partes, Rocío.

—¡Digo!

Y dice:

—He estado en Buenos Aires contratada por el canal 9 de Televisión. Ahora, en serio: sustos aparte, ha sido un mes inolvidable. He tratado con gente estupenda.

Tres programas

—¿En qué programas ha actuado?

—En tres: «Special», «Sábados de la bondad» y «Espectacular de Rocío Jurado», este último, ideado y montado exclusivamente para mí.

—No todas las cantantes disponen de un espectáculo televisual para ellas solitas…

—¡Digo!

Y sigue diciendo:

—«Special» se emite los lunes por la noche. Dura unas dos horas y es totalmente musical. Lo presenta Silvio Sóldan, que es serio, sobrio, de línea muy distinta a la de los típicos hombres-espectáculo sudamericanos. Es un presentador a la europea.

¿Por qué una cantante no puede abordar todos los estilos? ¿Acaso yo, por haber nacido en Chipiona, solo puedo cantar temas andaluces?

—¿Qué tipo de presentador prefieres?

—Como artista que tiene que actuar seguidamente, prefiero ser presentada sin extravagancia alguna. Las palabras justas, y nada más.

Sobre la mesita hay muchas fotografías que reflejan la triunfal actuación de Rocío en la Televisión de Buenos Aires, de lo que uno, naturalmente, se alegra muchísimo. Rocío, temperamental ella, salerosa ella, habla y habla. Eso sí: mucho y bien. Rocío ha digerido perfectamente lo que de racial lleva dentro. Su fuerza vital está controlada, dirigida…

—«Sábados de la bondad» es un programa distinto. Lo presenta Héctor Coire, muy diferente a Silvio Soldán. Comienza a emitirse a la una y media de la tarde y termina a las doce de la noche. Se suceden canciones, bailes, chistes, concursos… Como su título indica, el programa tiene un fondo benéfico. Lo más curioso es que el público que acude al estudio permanece en sus butacas ¡las once horas que dura!

Un «mes loco»

—Resuma su «mes loco» argentino, Rocío.

—Cinco «Speciales», cinco «Sábados», cuatro «Espectaculares». Estos, en vivo. Y he dejado grabados cuatro «Sábados», tres «Speciales» y varios números sueltos con destino a otros programas. Si añadimos ensayos, grabaciones, entrevistas, maquillaje, modistas, etcétera, se comprenderá que casi ningún día he dormido más de cuatro horas. El último, terminó mi actuación a las tres y media de la tarde, y el avión para España salía a las cinco. ¡Imagínese cómo estaban mis nervios!

—¿Qué creaciones suyas han gustado más?

—«Aire y rosa», «Tengo miedo», «Toro manso»…

Rocío, justo es consignarlo, ha causado sensación en Buenos Aires. Se ha revelado como estrella de gran categoría. Porque aún queda por decir que los bonaerenses han descubierto a una nueva Rocío Jurado.

—Cuando me propusieron hacer los «Espectaculares» que llevan mi nombre, no pude disimular mi alegría. Eso era lo que yo quería hacer desde hacía mucho tiempo. Porque cada «Espectacular» no es otra cosa que una obra completa con argumento, grandes decorados, extenso reparto, coros, orquesta sinfónica…, de una duración de una hora y tres cuartos. El canal 9 echó la casa por la ventana, porque este tipo de espectáculos no puede producirse con poco dinero.

—«Lola Montes», «La zapatera prodigiosa», «De España al cielo» y «Aquellos tiempos» han sido las cuatro obras protagonizadas por Rocío Jurado en Buenos Aires. Nuestra estrella ha exhibido ante las cámaras facetas desconocidas de su arte: del «Pichi» al «Caballero de Gracia»; de «Los nardos» a «La corte del Faraón».

La nueva Rocío

—El público español ignora a esa Rocío Jurado…

—El público, en general, acostumbra a encasillar a sus estrellas. La frívola, la folklórica, la cupletista... ¿Por qué una cantante no puede abordar todos los estilos? ¿Acaso yo, por haber nacido en Chipiona, solo puedo cantar temas andaluces? Los canto y los siento. Pero también sé hacer otras cosas, y espero demostrarlo muy pronto.

Rocío intervino recientemente en un «Nosotros», mostrándose pletórica de clase y facultades. Ella dice:

—Yo, poquito a poquito…

—¿Difícil el camino?

—Dificilillo, pero nada hay imposible. ¡Cuando pienso que hace media docena de años yo era una desconocida!

Era la chiquilla ilusionada que llegaba a Madrid procedente de su pueblo natal: Chipiona. Rocío irrumpió en Madrid, y gustó. Traía juventud, belleza enigmática, excelente voz, talento dramático…

—Estoy empezando…

—¿Habla en broma?

—No, no; muy en serio. Son tantas las cosas que tengo que hacer todavía, tantas las metas a alcanzar, que, realmente, estoy empezando. ¡Con mi arte, soy muy ambiciosa!

Pongo sobre la mesa el tema del amor.

—Sí, tengo novio; pero no creo que nos casemos por ahora. Necesito cierta libertad para librar las próximas batallas. ¡Bien que nos gustaría, a él y a mí, casarnos mañana mismo!

—Rocío, en Madrid, vive con su madre, entregada en cuerpo y alma a su profesión. Barcelona, donde nunca había hecho algo importante, la conocerá muy pronto. Yo sé que esta artista dará mucho que hablar.

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