Rocío Jurado | Web Oficial del Club de Fans de Rocío Jurado

Rocío Jurado, cantante

«Mi carrera es muy difícil de llevar»

Las cosas se han complicado tanto que Rocío Jurado ha llegado a una conclusión: «Hay periodistas que no tienen credibilidad. Me lo dijo una amiga de Miami y no lo quería creer... Ahora es diferente... ¡A mí me han embarazado varias veces!» Rocío Jurado reconoce que está pasando por una etapa difícil, que afecta, solamente, a su vida personal. Mientras prepara sus últimas galas en España, la artista de Chipiona intenta restablecerse «de todo el daño que me han causado». A estas alturas de su vida, Rocío Jurado considera que lo mejor es esperar que «las cosas» retomen el camino apropiado.

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31 de agosto de 1989/BRAULIO CALLEJA/La Vanguardia

—¿Está herida la paloma brava?

—Hombre, herida, herida... Yo diría que sorprendida. No es una herida muy fuerte, en el sentido de que la «paloma brava» sabía que este tipo de cosas se podían desencadenar. Nunca pensé que me iba a ocurrir a mí este tipo de cosas, incluso mi separación, que es a lo que yo me refiero por la de la herida, tampoco es una cosa hiriente, es algo que ha ocurrido y ya está... Es decir, que no ha sido una herida fuera de serie.

—Lleva usted unos días que no deja de aparecer en los medios de comunicación.

—Demasiado. No había pedido yo tal cosa. Ahora bien, está ocurriendo. Hable o no hable estoy saliendo y...

—¡Hay que ver! ¿Quién lo iba a decir?... El matrimonio Jurado-Carrasco se ha roto.

—Y es verdad. Es una sorpresa para todo el mundo porque nosotros hemos sabido llevar nuestra relación, incluso en los tiempos de crisis, bastante bien. Aunque últimamente yo misma dije que había una crisis y que íbamos a ver si la remontábamos... Pero no ha sido posible. Los primeros sorprendidos, porque no esperaban esta reacción, han sido nuestros familiares.

—Siempre ha sido el matrimonio Jurado-Carrasco. ¿Estamos ante un ejemplo de matriarcado?

—No. Dentro de mi casa, que es lo que cuenta, ha sido Carrasco-Jurado o Carrasco-Mohedano, porque yo soy Rocío Mohedano, Carrasco viene después.

—¿Cuántas versiones ha escuchado sobre su separación?

—Todas!... Ha habido versiones para hacer un «best-seller»... Ja, ja, ja... Pero la verdad es mucho más sencilla: ha habido una separación en la que no ha habido ni una sola discusión entre nosotros, sino que entre nosotros ha habido un entendimiento de que no podíamos seguir así y vamos a separamos para ver qué pasa... Un día nos hemos mirado y hemos dicho, «esto no marcha bien, ¿verdad?» Pues vamos a dejarlo a ver si a cada uno por nuestro lado nos va mejor.

—Algunas versiones sobre la ruptura del matrimonio Carrasco-Jurado han sido muy arriesgadas; otras, sin embargo, pueden ser consideradas ofensivas.

—Sí, algunas ofensivas. Pero esas prefiero pasarlas por alto por que esas sí que me duelen. Ahí sí soy yo vulnerable, no me gusta pensar en ello porque si lo pienso me hace más daño. Sé que ha habido versiones malintencionadas conmigo y, algunas, también con Pedro. Y eso esta feo... Eso está mal.

—Todo empezó cuando a Rocío Jurado se le buscó o se le encontró un amor secreto.

—¿Secreto? ¡Qué va! A mí me impresionó muchísimo cuando leí todo aquello. Pero, por eso digo que prefiero no hablar de ese tema porque me pone de mal humor. Y tampoco es cuestión que yo me pase de mal humor toda la vida, ¡ya está bien!

—Como quiera, pero la gente comenta.

—Mira, yo soy una persona que tiene muchas amistades en el mundo entero, tengo muchos hombres que son amigos míos, muchas mujeres y si tuviera que tener un problema de este tipo con cualquiera de los que se ve hablando pues sería horroroso... Horroroso, tendría que ir por la vida escondida, ¡y eso no es! Mi vida seguirá siendo tan transparente como ha sido siempre hasta ahora.

—Continúa diciéndose que Pedro abandonó a Rocío por un hombre.

—No... Han insinuado alguna cosa de este tipo y eso es horroroso también. Y lo han dicho de una manera feo, es decir, que me había dejado a mí... Poniendo en duda su hombría, ¡eso es una barban- dad! Vamos, la barbaridad más grande que se ha oído. No estamos libres de las mentes podridas, hay gente que con menos motivos está en un manicomio... Esas mentes son las que producen este tipo de noticias.

—¡Menudas historias!

—Sí, ¡menudas historias! Ya te he dicho, ¡un «best-seller»! «Dinastía» aquí no tendría nada que hacer ja, ja, ja... Sería un cuento, de Blancanieves... ¡si a la propia Blancanieves le han buscado cosas, ja, ja, ja...

—Pero, Rocío, crisis en su matrimonio siempre ha habido.

—No, no, no. Muchas veces cuando han dicho, «se separan», es que yo me iba a Miami o yo me iba a América. Además, quiero dejar dicho que no siempre que me voy a América me voy a Miami, ja, ja... Siempre me dicen lo mismo y me hace mucha gracia. Oye parece que sólo existe Miami; hay otros estados de Norteamérica a los que también voy y... Dicen, «se separan» y, luego, más abajo dicen: «Es que se va ella a hacer una gira a América». Yo me «jarto» de reír, Pero, en realidad, ¿crisis en nuestro matrimonio?... Hace cuatro años tuvimos algún problema porque yo estuve mucho tiempo fuera y lo arreglé volviendo. Pero no son crisis graves, es la separación que, muchas veces, es muy difícil de llevar.

—Dice una canción que la separación es el olvido.

—Sí, la carrera mía es muy difícil de llevar.

—Rocío, la historia del flechazo con Pedro Carrasco es enternecedora.

—¡Mi Pedro!... Fue muy bonita. Yo di las llaves de un festival taurino benéfico en Madrid y él toreaba y toreó de maravilla, ja, ja, ja... Yo me desmayé porque estaba recién operada de la garganta y no podía hablar y, entonces, como la gente me acosó y me llevó contra los hierros de la barrera... El hierro ese se me clavó en el hueso de la cadera, como no podía hablar ni decirle a la gente que me estaba haciendo daño, aguanté el tirón y se produjo un desvanecimiento, me bajaron al callejón, me metieron al patio de cuadrillas y cuando me desperté vi que estaba Pedro dándome aire con un periódico... Con «La Vanguardia» creo que era...

—¡Qué bonito!

—Ja, ja, ja... Así que... Fue bonito, fue... Mira, si. Le dije, con voz suave. «Te invito a un café en mi casa». Yo no le dije esto por mi, sino porque la presidenta de mi club de «fans», que estaba totalmente enamorada de él y que siempre me decía, «Rocío, invítale a tu casa para que yo pueda conocerle», Y en ese momento, no se me ocurrió otra cosa que lo del café para que lo conociera Pili... Y la que lo conocí fui yo, ja, ja, ja... ¡Y me encanta!

—¿Quién compone sus canciones?

—Principalmente, Manuel Alejandro. Es el autor que más canciones me ha hecho, que más éxitos me ha dado. También tengo, gracias Dios, a otros autores, como Perales, Cepero Y Juan Pardo.

—Le digo esto porque su ultimo compositor debe ser un lince, el «long play» que se ha puesto a la venta recientemente lleva un título sugerente: «Punto de partida».

—Premonitorio, ¿verdad? Pero esto está hecho hace año y medio o más. O sea, que no tiene nada que ver. Si escuchas las letras de las canciones y como tienen cosas que tan de verdad ocurren. . . Son cosas que ocurren también en una separación y, entonces, parece algo premonitorio. Yo se lo dije a Juan Pardo, «¡hijo, eres un profeta!»

—Recuerdo una canción de Rocío Jurado que dice «hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo...».

—Esa es del principio de Manuel Alejandro. ¡Esa sí que no tiene nada que ver! Esa canción la grabé a los dos años de estar casada. ¡Y fíjate que pedazo de canción! Fue la promotora de todo el movimiento que hay de decir las cosas por su nombre en las canciones. Fui la primera mujer que cantó este tipo de sentimientos. Nunca nadie ni aquí ni fuera, había cantado algo semejante.

—Algunas canciones de Rocío Jurado son una súplica: «dáme una sonrisa”, «dáme una noche»...

—Que me marcho. La de la sonrisa tiene plan. Esa es de las premonitorias. «Dáme una noche» es una canción que yo la llamo «el bombón del disco», es de esas cortitas que te saben a poco de buenas que son. Ninguna de las dos tiene nada que ver con mi vida, porque a nadie le estoy diciendo yo ahora mismo que me dé una noche o una sonrisa... ¡Tampoco la quiero!... Estoy, ahora mismo, sin nada.

—Otras canciones son determinantes: «Aprenderé a vivir sin ti».

—Sí... Bueno, eso va mucho con mi carácter. Esas son cosas que yo puedo decir en un momento así. «Aprenderé a vivir sin ti», son cosas que yo puedo decir, tiene mucho que ver con mi carácter. Otras canciones no tienen nada que ver conmigo, yo también soy una artista, una cantante, que puedo interpretar.

—Rocío Jurado, en definitiva, es una mujer muy pasional, que se entrega sin medida.

—Sí, es verdad... es verdad. Soy muy apasionada y una persona con un pronto que tanto en lo bueno como en lo malo me tengo que poner una rienda mental porque no se puede dejar uno llevar por la pasión.

—Hay otras canciones en las que su cuerpo ejerce un papel fundamental: «Mi cuerpo desnudo/la arena caliente/la brisa en mi cara/¡Ah...!

—¡Ah! ja, ja, ja.. Eso también es de Manuel Alejandro. Esa es amores a solas. Es una mujer que está recordando al ser amado en una playa, tomando el sol. Y está recordando...Es una canción muy femenina.

—«Mi cuerpo se entrega/la mar hoy es macho/mi boca tiembla/» y otra vez ¡Ah!

—Claro, y en el ¡ah! entra de todo. Es que es recordar a la persona amada y cuando entras en el mar y sientes como que esa persona está contigo... Para mí es el sentimiento que hay en esa canción y ¡cómo está dicha esa canción!

—Qué trata de decirnos con tantas insinuaciones?

—Pues eso, que estoy recordando a la persona amada en la distancia, la echa de menos y está gozando con sus recuerdos.

—Rocío Jurado, ¿se siente satisfecha?

—Sí..., de muchas cosas si, de otras no. Estas últimas no te las digo ja, ja, ja. Y, en general,... sí.

—Me contaron que tiene usted un gran trauma: sus pies.

—Si, es verdad. Tengo unos dedos horrorosos, que me parecen que son percebes ja, ja, ja... Es que, además, los tengo grandes. Ese complejo lo tengo por mi padre, que era zapatero.

—Cuántas groserías ha tenido que soportar?

—No muchas... No muchas. Yo groserías... Pues, no. A mí las cosas que me dicen siempre tienen cierta gracia o han tenido categoría... Me han dicho las cosas con mucho respeto. Bueno, alguna grosería sí, pero muy pocas. Y cuando han dicho algo de esto me he quedado mirando a la persona de arriba a abajo y me ha pedido disculpas.

Sin problemas con Hacienda

—Rocío tiene el caché más alto de España.

—Hombre, no... No creo... ¿Sí...? Yo no lo sé. Cuando yo digo en mi oficina que esta temporada vamos a cobrar una cantidad equis es porque yo ya he hecho las cuentas de lo que voy a gastarme, de lo que me va a costar el montaje de mis galas.

—Caché alto y las cuentas arregladas con Hacienda.

—Gracias a Dios no tengo ningún problema con Hacienda. Hasta el día de hoy no he tenido ningún asunto de preocupación porque lo he tenido todo al dedillo. Además, soy una persona organizada: el dinero que sé que va destinado a Hacienda lo pongo aparte. Me hago la idea de que no he ganado ese dinero. Yo no estoy en contra de pagar a Hacienda, quizás habría que tener mejores servicios, pero no creo que pagar impuestos es necesario.

—Rocío Jurado ha subido al ritmo del PIB, del Producto Interior Bruto.

—Eso no lo he entendido para nada.

—La imagen de Rocío Jurado se ha cotizado, prácticamente, como las acciones en bolsa.

—Te prometo que no lo he preparado. Ja, ja, ja... No, yo creo que no, tendría que haber subido más.

Cascada de piropos

—Entonces, todo habrán sido piropos.

—Piropos... muchísimos. Y, además, muy bonitos. Yo he tenido piropos hasta de las mujeres. Las mujeres me piropean muy bonito, de una manera... Con una admiración, ¡con una ternura! Yo sé que las mujeres me quieren mucho. Me molesta que se distorsione mi imagen, a veces, por eso, a mi las mujeres me tienen cierta admiración porque yo soy una mujer que canto todos los problemas de la mujer.

—Rocío, el arte mata.

—El arte sublimiza a la gente. La gente hace a la gente sublime. Es decir, hay personas que dicen, «qué bien canta o qué bien baiIa», pero no les llega el arte. Cuando existe el arte arriba de un escenario o en un libro o en una escultura y el receptor lo recibe como tal arte, eso es lo más mágico que existe en el mundo. Eso jamás puede matar. Además, si todo el mundo recibiera el arte como tal arte, la gente sería muchísimo más buena. Nos olvidaríamos de guerras, porque el arte es amor. ¡El arte es lo más grande que hay! Nadie por arte ha iniciado una guerra. El arte no mata... Te puede extenuar porque te entregas demasiado, pero eso al mismo tiempo te hace grande.

—Qué le parece esta definición: Rocío Jurado, folclórica, católica y de derechas?

—Hombre, me parece algo que está muy hecho, que se ha manipulado mucho y que no siempre responde a la realidad. Soy católica, soy creyente, creo en un Dios muy especial, no creo en el Dios vengativo, creo en el Dios comprensivo, de la hermandad entre los cristianos. Creo en el Dios bonito que todos necesitamos por muy perdidos que estemos. Luego, soy una folclórica cuando canto folclore, pero soy —además, a mucha honra—, una persona que respeto mucho el folclore de todos los pueblos. Y, ¿de derechas? Pues mira, no tengo preferencias por ningún partido político concreto. Hay cosas que me parecen muy bien de la derecha y otras de los socialistas que también están muy bien hechas.

—Pero usted cerró una campaña de los socialistas en Andalucía.

—Sí, lo hice porque me lo pidió mi gran amigo Pepe Rodríguez de la Borbolla. Y lo hice después de todos los mítines, cuando se había cerrado la campaña electoral. Además, te puedo decir que la actuación asistieron personas de todos los partidos, porque la campaña, es decir, los mítines ya habían finalizado. Así que canté para todo el pueblo.

«En el escenario puedo ser diva, pero no abajo»

—Rocío Jurado, ¿es una diva?

—¿Qué se entiende por diva?

—Usted misma.

—No, no, no... Yo entiendo por diva, la gran diva es Montserrat Caballé. Ahora, para mi la gran diva es otro concepto. Tal vez en el escenario yo tengo conatos de diva, pero abajo, ¡para nada! Fuera del escenario yo soy una persona bastante humana, bastante sencilla, muy sensible... A veces, demasiado. Pero... Yo no soy diva, al contrario...

—A usted le han dedicado calles, impuesto medallas y nombrado hija predilecta.

—Estatuas también tengo...

—¿Qué le falta?

—No sé, que los desaprensivos de la prensa me respeten un poquito más. Yo creo que lo importante no es tener más calles o plazas o estatuas... Lo importante es lo que eso significa... Lo que significa es que el pueblo ha dicho «sí» para hacer todo eso, por cariño, por respeto, por admiración.

—Y de pronto, ¡zas!, se rompe el amor.

—Qué se la va a hacer... Eso es lo que hay... Esa es la verdad.

—Lo peor en la situación que usted está viviendo será el aspecto material.

—¡Ah... no! Eso lo tenemos nosotros super arreglado. Aquí no va a haber cosas que se tiran a la cabeza, ¡para nada!... Nosotros no somos gente de ese corte, ni Pedro ni yo.

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