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Rocío Jurado: «He tenido cinco "pájaras" al estilo de Perico Delgado, pero he seguido adelante»

Pedro Carrasco y su hija la acompañan en un verano cargado de galas.

La cantante chipionera Rocío Jurado ha confesado que en su dilatada carrera profesional ha sufrido unas cinco «pájaras» del estilo de las de Perico Delgado, «si bien —dice— nunca abandoné porque tengo en mi marido a un colaborador y me parece injusto después de haber luchado tanto». Su agenda se encuentra colapsada hasta dentro de dos años, cabiendo la posibilidad de realizar próximamente teatro. Tras sus galas nacionales, la artista, Pedro Carrasco y la hija de ambos tomarán unas vacaciones en Estados Unidos, donde Rocío presentará su futuro disco. La famosa chipionera afirma que continuará trabajando «porque —añade— el que se crea que lo ha conseguido todo está equivocado».

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31 de agosto de 1988/MARÍA JESÚS PEREIRA/ABC

Rocío Jurado

Rocío Jurado

Rocío, aunque manifiesta sin reparos ser sólo «sutilmente coqueta», lleva su condición femenina de mujer andaluza en cada sílaba que pronuncia. Su acento, unido al encanto personal que dispensa allí donde está, la convierte en una artista cercana al público, que sabe permanecer en la cresta de la ola. Igual la vemos saludando a Ronald Reagan que charla animadamente con sus amigos de Chipiona en El Gato. Ella parece estar en todos sitios y dar abasto a todos sus proyectos. Un día monta a caballo en Miami y otro actúa en el teatro José María Pemán, de Cádiz. Esta artista es lo que se dice «Made in Spain», nada de colorantes, nada de conservantes, ni aditivos... ella es cien por cien chipionera. Lleva a gala ser folklórica y no tiene inconvenientes en decir que le parece muy bien eso de la «España cañí».

—A mí no me disgusta la España cañí de la que tanto se ha hablado y criticado. Si aquí tenemos panderetas, castañuelas, trajes de flamenca, etcétera, en Inglaterra existen las gaitas y las faldas escocesas. Eso es bueno para vender al país, bueno, mejor dicho para mostrarlo.

Cuando actúa lleva a cuesta un batallón de Cristos, Vírgenes y santos que enumera casi sin respiro. No quiere que se le quede ninguno atrás, no vaya a ser que se le enfade y la tengamos hecha: «Cuando salgo para alguna gala —dice como confesándose, con una voz que se hace más melosa— hablo con mis santos y les digo: "Oye, que me eches una mano, no te olvides, Virgen de Regla, de la Macarena, San Onofre, Jesús de Medinaceli, San Cayetano, Jesús del Gran Poder..."».

Después de la contrariedad sufrida el pasado invierno con una pulmonía que le provocó una fuerte otitis, debiendo ser operada por el doctor Cariñano, Rocío Jurado aún lleva en el oído un drenaje para evitar nuevos problemas: «Por culpa de ello me he quedado sin el disco de la temporada, con lo cual se ha retrasado un año mi carrera discográfica. No puedes imaginar lo que es eso para una artista. Ahora que estoy recuperada del oído, el productor del disco, Juan Pardo, tiene también sus galas y es difícil coincidir para grabarlo».

Su próximo disco tiene como título provisional «Perdida en ti». Los arreglos de este trabajo ya están realizados y son de una calidad sorprendente, según ha asegurado Rocío Jurado. Su estilo continúa con la tradición baladista de la cantante y será presentado, a buen seguro, en Estados Unidos, tras ser grabado en septiembre en Madrid. Posteriormente, en noviembre de 1988, Rocío viajará a Brasil para cantar en directo, Argentina y otros países sudamericanos.

El pasado miércoles llegó a Chipiona para pasar dos días con su hija, de diez años. Debido a las dificultades que podrían tener posteriormente para verse, la cantante ha decidido llevársela con ella y su marido, Pedro Carrasco, en su gira.

—Con este ritmo frenético de actuaciones, viajes, grabaciones... ¿no has caído en la tentación de pensar alguna vez que necesitabas descansar e incluso dejarlo todo para disfrutar más de tu familia?

—He tenido más de cinco «pájaras» del estilo de las de Perico Delgado, pero no he tenido la suficiente fuerza de voluntad para seguir adelante con la idea. Además, aún tengo muchas cosas por hacer y sería muy injusta conmigo misma si abandono después de haber luchado tanto y cuando estoy arriba. Ahora, eso sí, no me voy a hacer pesada. Me retiraré a tiempo. En ese sentido tengo un buen ejemplo en Pedro, que lo imitaré.

—¿No ha repercutido en vuestra relación el hecho de que tú estés siempre bajo los focos y Pedro en la penumbra, entre bambalinas?

—Es una situación difícil para cualquiera el vivir junto a una artista, pero para Pedro fue menos complicado, porque el conoció el mundo del éxito antes. Tengo en él a un colaborador más que un antagonista. A él le gusta estar en esa semipenumbra porque él nunca ha dejado de ser Pedro Carrasco, campeón mundial de los pesos ligeros. Yo soy la señora de Carrasco, independientemente de que sea Rocío Jurado.

—Rocío, con tantas tablas en tu haber y tan habituada que debes estar a preguntas indiscretas, flashes inoportunos y miradas curiosas...¿qué te hace sonrojar todavía?

—Uyyyyy (risas). Me hacen sonrojar todavía muchas cosas. Es más, tengo amigos quese meten conmigo para ponerme colorada y después dicen: «Mira, mira, ya empieza a ponerse roja». Afortunadamente, creo que no he perdido mi capacidad de asombro.

—Ahora, cuando tu primer puesto en la canción española es indiscutible, cuando tienes un caché de tres millones y medio de pesetas por actuación, cuando has llegado a la cresta de la ola por méritos propios y sabes mantenerte en ella, ¿te absorbe la responsabilidad o haces lo que te pide el cuerpo?

—Soy tan responsable que me saturo del trabajo, incluso antes de haberlo realizado. Por esa razón, mi oficina me va anunciando las galas con diez días de antelación. De ahí para adelante no sé lo que tengo que hacer. No hago siempre lo que me pide el cuerpo porque me puede costar caro. Por ejemplo, esta mañana, antes de actuar en el teatro José María Pemán, me hubiese gustado darme un baño en Chipiona, pero me he reprimido porque no puedo someterme a cambios de temperaturas por peligrar la voz, ni debo cansarme mucho o ponerme muy nerviosa; no puedo comer demasiado, ni ingerir bebidas frías, y eso si no hablamos de otras cosas..".

En su agenda de trabajo existe la posibilidad de realizar teatro próximamente, lo cual sería para la artista —según sus palabras—una gran alegría, porque de las manifestaciones artísticas es la que más le gusta. «Si me dediqué a hacer galas es porque están mejor pagadas, y es más popular», resalta.

En septiembre, la artista chipionera sacará al mercado un disco. En este trabajo hapuesto una gran ilusión Rocío, ya que es una forma de no abandonar la canción española por las baladas, quizás más comerciales. Rocío es la cara del triunfo en su apogeo y, sin embargo, la cantante confiesa haber sufrido como mujer y como artista.

—He llorado más de lo que quisiera por pena al ver lo que está ocurriendo en el mundo. Además, que he tenido que renunciar a amigos a los que quería mucho porque no tenían el mismo concepto de la amistad que tengo yo. A pesar de ello, puedo decir que tengo casi los mismos amigos de siempre, aunque la lista se ha ampliado a lo largo del mundo. Yo soy muy amiga de mis amigos.

En verano, Rocío, la que fuera tiempo atrás Lady España, ha expresado su pesar al no poder acudir el día 28 de agosto a la coronación de Marta Chávarri como «Lady España» en Ibiza. Entre gala y gala, quedarán a la artista poco menos de diez días para disfrutar de sus vacaciones junto a su hija y su marido. La cantante realizará alguna que otra escapada a Chipiona, donde afirma disfrutar comiendo ensaladas, mariscos y pescado de la bahía de Cádiz.

1 COMENTARIO

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  • 9 DE OCTUBRE DE 2014

    Lo que más le gustaban eran las galeras.

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